Hace dos semanas nos fuimos a nuestro insti a ver una película en francés. Para ir al cine, en la otra punta de la ciudad, nos espabilamos nosotros mismos. Yo fui con Metro acompañado de dos amigos, y tenía intención de sacar un billete, pero de ida mi amiga Isabel me dejó viajar con su billete. Chachi guay.

Nos vamos desde la estación de España * hasta Diagonal. De vuelta, después de haber visto el bodrio de película, a Isabel sólo le queda un billete, y mi otro amigo fíjate tú si es buena persona que se gira para que no le vea la cara y así evitar le pregunte si puedo usar su billete.

No quería comprar una T-10 para sólo gastar un viaje. Pero qué se le va a hacer, ya se usarán los 9 restantes en otras ocasiones. Me acerco a una de las máquinas exprendedoras de la estación de Diagonal y le meto un billete de 10 euros. Inmediatamente en la pantalla me sale "Expediendo una T-4..."

Nota: la tarjeta T-10 es la tarjeta de 10 viajes estándar. La tarjeta T-4 es la tarjeta de 10 viajes para los jubilados. Es más barata, pero si te la pide un revisor (cosa que sólo me ha sucedido dos veces en mi vida en el Metro) sin tener el carnet de pensionista se te puede caer el pelo (y así aparentar más edad).

¡¡¡NooOooOorGG!!! ¡La tarjeta de los jubilados! Me quedé en blanco. ¡¿Por qué a mí!? ¿¡Quién es el cabrón que se dedica a poner las máquinas preparaditas para que se traguen el dinero!? ** ¡La que está liando Zapatero...!

Enmedio de mi estado de trance se me acerca una espontánea que me dice medio riendo (gracias por la compasión) que si me pillan con ese billete me multarían. Cuanta sabiduría acumulada.

Al final, mi amigo (el que me ignoró anteriormente) se prestó a dejarme entrar con su billete (a buenas horas mangas azules). Guardé el cambio de la máquina separado del resto de monedas por si acaso. Ya dentro de la estación vi a una empleada de TMB, le expuse lo sucedido y me dice que tendré que ir a cualquiera de los Centros de Atención al Cliente a que me lo cambiaran. Y, sí, también se me rió en la cara.

Ya me ves a mí yendo hasta la estación de Universitat acompañado de mi amiga (porque mi amigo se iba justo en dirección contraria y le iba fatal desviarse tanto). Suerte que de camino no me pilló ningún revisor, porque sino cómo le digo que "un amigo me ha pagado el viaje pero se ha ido para otra parte". ***

Una vez en el CAC, les dije que leyeran este post para ponerse al día de lo que me había pasado, y me dijeron que no podían aceptar dinero, y una señorita con calculadora en mano me dijo que me cambiaban la T-4 por una T-10 especial de sólo 4 viajes. Teniendo en cuenta que la T-4 cuesta 3,20€ y que la T-10 cuesta 7,70€... ¿Me han timado o me la han cambiado bien? Algún lector que sepa de funciones trigonométricas, que me responda, plis.

Suerte que me dieron una tarjeta que pudiera usar legalmente, porque el CAC está fuera del recinto del Metro y ¿cómo vuelvo a mi casa sin tarjeta? Les hubiera amenazado con colarme en el Metro.

Y ya está. ¿Qué pasa? No tod_s mis histori_s tienen que ser t_n _lucin_ntes, p_r_ ser entretenimiento gr_tuito no est_´ m_l, ¿no? Y sí, se me _c_b_ de joder l_ tecl_ "_", h_ s_lt_do por los _ires mientr_s est_b_ escribiendo. Qué mierd_ de ordendor de segund_ m_no de eBy, ¡si vení_ con Windows 98 SE de serie! Y eso no es un chiste.

aaaqawszzazwqaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Vale, ya está arreglada.

Moraleja: hay que mirar dónde se mete, porque quien de repente se acuesta resfriado se levanta. ¿Qué?

Podéis consultar aquí un mapa de la red de Metro de Barcelona para que os hagáis una idea de las magnitudes de la tragedia.


* No era esa estación, era de la línea 3 pero no ésa. No la desvelo para evitar que me puedan localizar fans enloquecidos. Lo siento, es una medida de seguridad que debo seguir estrictamente, como mirar los bajos de mi bicicleta cada mañana.

** Ahora que lo pienso, el fallo es mío, ya que nunca se te pide meter el dinero en la máquina, siempre tienes que seleccionar qué tarjeta quieres antes. Es lo que tiene no estar familiarizado con estas cosas.

*** Ahora que lo vuelvo a pensar, corrí el mismo riesgo viajando sin billete que viajando con un billete de pensionista. Más mal no pude hacerlo, desde luego.