Ayer por la mañana acompañé a mi madre a una panadería que hace esquina, y me quedé fuera. Estaba en pleno sol y me acordé que estoy tan blanco que me confunden con un guiri, así que me relajé apoyándome en la pared para descansar y ponerme moreno ni que fuera dos minutos.

En esto que veo a lo lejos un colega de clase con una chica viniendo hacia mí. La calle estaba silenciosa y no pude evitar oírles hablar:

Ella - ... ¿Quién es?

Él - Un chapero, ja ja ja je ji jo jú juas.

Ya van dos gentes que me preguntan qué significa chapero.

Chapero: Hombre que se prostituye con otros hombres.

Me parto y me troncho, como la Lactuca sativa. Hasta hace dos años solían hacer comentarios de este tipo a mis espaldas aunque los últimos años ya me lo decían incluso a la cara. Por supuesto a mí me la suda por delante y por detrás, como diría Rubianes.

Al pasar delante mío la chica entra a la panadería directamente y el chaval se me acerca y me saluda. Desconozco si fue con un falso interés, pero la verdad es que fue agradable.

Él - ¡Hey! (Nos damos un apretón de manos) ¿Qué tal, macho? ¿Cómo estás?

Yo - Pues bien, ja ja...

Él - ¡Se te ve muy delgado! (Nada más acabar la frase empieza abundantemente a sangrarle la nariz).

Yo (Con la misma templanza) Sí, un poco... Oye, tío, te sangra la nariz.

Él - ¿Qué dices? (Se toca el labio superior y se mira el dedo pringado. Aún sigue chorreándole más sangre) Hostiaaa...

Me pongo a buscar algún pañuelo pero no tengo ninguno. Él entra a la panadería y le dice a su amiga: "Oye, que me sangra la nariz....".

Este suceso me suscita varias preguntas. ¿Le habrá sangrado la nariz por la emoción de verme? ¿Qué hubiéramos hablado de no ser de este contratiempo? Y lo más intrigante: ¿Por qué ya van dos anécdotas relacionadas con comprar pan?

No pongo su nombre, pero un saludo para él, que en el fondo sé que es buena persona y no tiene maldad.

Vaya mierda de chorrada así escrita, luego me quejo que no tengo comentarios. :)